PLAS, PLAS Y LUEGO OTRA VEZ PLAS

Notas de una lectura decembrina de Pedro Páramo

29 diciembre 2010

6.

El agua que goteaba de las tejas hacía
un agujero

en la arena del patio. Sonaba:

plas

plas
y luego otra vez

plas[,]

[en mitad de] una hoja de laurel que daba vueltas
y rebotes
metida en la hendidura de los ladrillos.

Ya se había ido la tormenta.

Ahora de vez en cuando la brisa
sacudía las ramas del granado haciéndolas chorrear
una lluvia espesa, estampando
la tierra con gotas brillantes que luego se empañaban.
Las gallinas, engarruñadas como si durmieran[,]
sacudían de pronto sus alas y salían
al patio, picoteando de prisa, atrapando
las lombrices desenterradas por la lluvia.
Al correrse las nubes, el sol
sacaba luz a la piedras, irisaba

todo de colores, se bebía
el agua de la tierra, jugaba con el aire
dándole brillo a las hojas con que jugaba

el aire.

—¿Qué tanto haces en el excusado, muchacho?
—Nada, mamá.
—Si sigues allí va a salir una culebra
y te va a morder. —Sí,
mamá. “Pensaba
en ti, Susana. En las lomas verdes. Cuando volábamos
papalotes en la época del aire. Oíamos
allá abajo el rumor viviente del pueblo
mientras estábamos encima de él, arriba
de la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo
arrastrado por el viento. ´Ayúdame,
Susana´. Y una manos suaves se apretaban
a nuestras manos.
´Suelta

más hilo´. El aire

nos hacía reír; juntaba la mirada de nuestros
ojos, mientras el hilo corría entre los dedos
detrás del viento, hasta que se rompía con un leve
crujido como si hubiera sido trozado por las alas
de algún pájaro. Y allá arriba[,]
el pájaro de papel caía en maromas
arrastrando su cola de hilacho, perdiéndose
en el verdor de la tierra. Tus labios
estaban mojados como si los hubiera besado
el rocío”. —Te he dicho que salgas del excusado,
muchacho. —Sí, mamá.

Ya voy.

“De ti me acordaba. Cuando tú estabas allí
mirándome con tus ojos de agua marina.”

Alzó la vista y miró a su madre en la puerta.
—¿Por qué tardas tanto en salir?
¿Qué haces aquí?

—Estoy pensando.

—¿Y no puedes hacerlo en otra parte? Es dañoso
estar mucho tiempo en el excusado. Además,
debías de ocuparte de algo. ¿Por qué no vas
con tu abuela a desgranar maíz?
—Ya voy, mamá.

Ya voy.

–crg

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s