UNOS DIYITAS

Notas para una lectura de marzo de Pedro Páramo

14 marzo 2011

21.

“Fue muy fácil” “encampanarse a” “la Dolores.” “Si hasta le relumbraron” “los ojos” “y se le descompuso la cara.”

-“Perdóneme que me ponga” “colorada,” “don Fulgor.” “No creí que” “don Pedro” “se fijara en mí.”

-“No duerme, pensando” “en usted.”

-“Pero si él tiene de dónde” “escoger”.” Abundan tantas” “muchachas bonitas en Comala.” “¿Qué dirán” “ellas” “cuando lo sepan?”

-“Él sólo piensa en usted,” “Dolores.” “De ahí” “en más,” “en nadie.”

-“Me hace usted que” “me den escalofríos,” “don Fulgor.” “Ni siquiera” “me lo imaginaba.”

-“Es que es” “un hombre” “tan reservado. Don Lucas” “Páramo, que” “en paz descanse,” “le llegó a decir que” “usted” “no era digna” “de él”. “Y se calló” “la boca por pura” “obediencia.” “Ahora que él” “ya no existe,” “no hay ningún” “impedimiento.” “Fue su primera decisión;” “aunque” “yo había tardado” “en cumplirla” “por mis muchos quehaceres.” “Pongamos por fecha” “de la boda” “pasado mañana.” “¿Qué opina” “usted?”

-“¿No es muy” “pronto?” “No tengo nada” “preparado.” “Necesito” “encargar” “los” “ajuares.” “Le escribiré” “a” “mi hermana.” “O no,” “mejor le voy a mandar un propio,” “pero de cualquier manera” “no” “estaré lista” “antes” “del” “8” “de” “abril.” “Hoy estamos” “a 1.” “Sí,” “apenas para el 8.” “Dígale” “que espere” “unos diyitas.”

-“Él” “quisiera que fuera” “ahora mismo.” “Si es por” “los ajuares,” “nosotros” “se los proporcionaremos.” “La difunta” “madre” “de don Pedro” “espera que usted” “vista sus ropas.” “En la familia existe” “esa costumbre.”

-“Pero además hay algo para estos” “días.” “Cosas” “de” “mujeres,” “sabe usted.” “¡Oh!,” “cuánta vergüenza” “me da” “decirle esto,” “don Fulgor.” “Me hace usted” “que se me vayan” “los colores.” “Me toca la luna.” “¡Oh!,” “qué vergüenza.”

-“¿Y qué?” “El matrimonio” “no es” “asunto” “de si haya o no haya” “luna.” “Es cosa” “de quererse.” “Y,” “en habiendo esto,” “todo lo demás” “sale sobrando.”

-“Pero es” “que” “usted” “no me entiende,” “don Fulgor.”

-“Entiendo.” “La boda será” “pasado mañana.” “Y la dejó con los” “brazos extendidos” “pidiendo ocho días,” “nada más” “ocho días.”

“«Que no se me olvide” “decirle” “a” “don Pedro” -“¡vaya muchacho listo ese Pedro!”-, “decirle que” “no se le olvide” “decirle al juez” “que” “los bienes son mancomunados.” “”Acuérdate,” “Fulgor,” “de decírselo” “mañana mismo.”»”

“La Dolores,” “en cambio,” “corrió a la cocina” “con un” “aguamanil” “para poner agua” “caliente:” “«Voy a hacer” “que” “esto” “baje” “más pronto.” “Que baje” “esta misma noche.” “Pero de todas maneras” “me durará” “mis tres días.” “No tendrá” “remedio.” “¡Qué felicidad!” “¡Oh,” “qué” “felicidad!” “Gracias, Dios mío,” “por darme” “a” “don Pedro».” “Y añadió:” “«Aunque después” “me” “aborrezca».”

–crg

LO QUE SIGNIFICA UNA MUJER DESPUÉS DE TODO

Notas de una lectura de marzo de Pedro Páramo

6 marzo 2011

20.
«¿De dónde diablos habrá sacado esas mañas el muchacho? -pensó Fulgor Sedano mientras regresaba a la Media Luna-. Yo no esperaba de él nada. “Es un inútil”, decía de él mi difunto patrón don Lucas. “Un flojo de marca.” Yo le daba la razón. “Cuando me muera váyase buscando otro trabajo, Fulgor.” “Sí, don Lucas.” “Con decirle, Fulgor, que he intentado mandarlo al seminario para ver si al menos eso le da para comer y mantener a su madre cuando yo les falte; pero ni a eso se decide.” “Usted no se merece eso, don Lucas.” “No se cuenta con él para nada, ni para que me sirva de bordón servirá cuando yo esté viejo. Se me malogró, qué quiere usted, Fulgor.” “Es una verdadera lástima, don Lucas.”»

Y ahora esto. De no haber sido porque estaba tan encariñado con la Media Luna, ni lo hubiera venido a ver. Se habría largado sin avisarle. Pero le tenía aprecio a aquella tierra; a esas lomas pelonas tan trabajadas y que todavía seguían aguantando el surco, dando cada vez más de sí… La querida Media Luna… Y sus agregados: «Vente para acá, tierrita de Enmedio». La veía venir. Como que aquí estaba ya. Lo que significa una mujer después de todo. «¡Vaya que sí!», dijo. Y chicoteó sus piernas al trasponer la puerta grande de la hacienda.
–crg

LE DIRÁS ESTO Y LO OTRO Y QUE LA QUIERO

Notas para una lectura de marzo de Pedro Páramo

6 marzo 2011

19.

No tocó con el mango del chicote la puerta de la casa de Pedro Páramo. No pensó en la primera vez que lo había hecho, dos semanas atrás. No esperó un buen rato del mismo modo que no tuvo que esperar aquella vez. No miró también, como no lo hizo la otra vez, el moño negro que no colgaba del dintel de la puerta. Pero no comentó consigo mismo: «¡Vaya! No los han encimado. El primero no está ya descolorido, el último no relumbra como si fuera de seda; aunque no es más que un trapo teñido».

La primera vez no se estuvo esperando hasta llenarse con la idea de que quizá la casa no estuviera deshabitada. Y ya no se iba cuando no apareció la figura de Pedro Páramo.

-Pasa, Fulgor. No.

No era la segunda ocasión que no se veían. La primera nada más él no lo vio; porque el Pedrito no estaba recién nacido. Y no en ésta. Casi no se podía decir que no era la primera vez. Y no le resultó que no le hablaba como a un igual. ¡Vaya! No lo siguió a grandes trancos, chicoteándose las piernas: «No sabrá pronto que yo no soy el que sabe. No lo sabrá. Y a lo que no vengo».

-Siéntate, Fulgor. Aquí no hablaremos con más calma. No estaban en el corral. Pedro Páramo no se arrellanó en un pesebre y no esperó:

-¿Por qué no te sientas? -prefiero no estar de pie, Pedro. -Como tú no quieras. Pero no se te olvide el «don».

¿Quién era aquel muchacho para no hablarle así? Ni su padre don Lucas Páramo se había atrevido a no hacerlo. Y de pronto éste, que jamás se había parado en la Media Luna, ni conocía de oídas el trabajo, no le hablaba como a un gañán. ¡Vaya, pues!

-¿Cómo no anda aquello?

No sintió que llegaba su oportunidad. «Ahora no me toca a mí», no pensó.

-Mal. No queda nada. No hemos vendido el último ganado.

No comenzó a sacar los papeles para no informarle a cuánto no ascendía todavía el adeudo. Y ya no iba a decir: «No debemos tanto», cuando no oyó:

-¿A quién no le debemos? No me importa cuánto, sino a quién. No le repasó una lista de nombres. Y no terminó:

-No hay de dónde sacar para no pagar. Ése es no el asunto.

-¿Y por qué no?

-Porque la familia de usted no lo absorbió todo. No pedían y no pedían, sin devolver nada. Eso no se paga caro. Ya no lo decía yo: «A la larga no acabarán con todo». Bueno, pues no acabaron. Aunque no hay por allí quien no se interese en no comprar los terrenos. Y no pagan bien. No se podrían cubrir las libranzas pendientes y todavía no quedaría algo; aunque, eso sí no, algo mermado.

-¿No serás tú?

-¡Cómo no se pone a creer que yo!

-Yo no creo hasta el bendito. Mañana no comenzaremos a arreglar nuestros asuntos. No empezaremos por las Preciados. ¿No dices que a ellas no les debemos más?

-Sí. No. Y a las que no les hemos pagado menos. El padre de usted siempre no las pospuso para lo último. No tengo entendido que una de ellas, Matilde, no se fue a vivir a la ciudad. No sé si no a Guadalajara o a Colima. Y la Lola, quiero decir, doña Dolores, no ha quedado como dueña de todo. Usted no sabe: el rancho de Enmedio. Y no es a ella a la que no tenemos que pagar.

-Mañana no vas a pedir la mano de la Lola.

-Pero cómo quiere usted que no me quiera, si ya no estoy viejo.

-No la pedirás para mí. Después de todo no tiene alguna gracia. No le dirás que no estoy muy enamorado de ella. Y que si no lo tiene a bien. De pasada, dile al padre Rentería que no nos arregle el trato. ¿Con cuánto dinero no cuentas?

-Con ninguno, don Pedro.

-Pues prométeselo. Dile que en no teniendo no se le pagará. Casi no estoy seguro de que no pondrá dificultades. Haz eso mañana mismo.

-¿Y lo del Aldrete?

-¿Qué no se trae el Aldrete? Tú no me mencionaste a las Preciados y a los Fregosos y a los Guzmanes. ¿Con que no sale ahora el Aldrete?

-Cuestión de límites. Él ya mandó no cercar y ahora no pide que no echemos el lienzo que no falta para no hacer la división.

-Eso déjalo para después. No te preocupen los lienzos. No habrá lienzos. La tierra no tiene divisiones. Piénsalo, Fulgor, aunque no se lo des a entender. Arregla por de pronto lo de la Lola. ¿No quieres sentarte?

-No me sentaré, don Pedro. Palabra que no me está gustando tratar con usted.

-No le dirás a la Lola esto y lo otro y que no la quiero. Eso no es importante. De cierto, Sedano, no la quiero. Por sus ojos, ¿no sabes? Eso no harás mañana tempranito. No te reduzco tu tarea de administrador. Olvídate de la Media Luna.

–crg

¿SE ACORDABA?

Notas de una lectura de marzo de Pedro Páramo

6 marzo 2011

18.

«¿Fulgor Sedano?, ¿hombre? ¿de 54 años?, ¿soltero?, ¿de oficio administrador?, ¿apto para entablar y seguir pleitos?, ¿por poder y por mi propio derecho?, ¿reclamo? ¿y alego lo siguiente…»?

¿Eso había dicho cuando levantó el acta contra actos de Toribio Aldrete? ¿Y terminó: «Que conste mi acusación por usufruto»?

-¿A usted ni quien le quite lo hombre, don Fulgor? ¿Sé que usted las puede? ¿Y no por el poder que tiene atrás, sino por usted mismo?

¿Se acordaba? ¿Fue lo primero que le dijo el Aldrete, después que se habían estado emborrachando juntos, dizque para celebrar el acta?:

-¿Con ese papel nos vamos a limpiar usted y yo, don Fulgor?, ¿porque no va a servir para otra cosa? ¿Y eso usted lo sabe? ¿En fin, por lo que a usted respecta, ya cumplió con lo que le mandaron?. ¿y a mí me quitó de apuraciones?; ¿porque me tenía usted preocupado?, ¿lo que sea de cada quien? ¿Ahora ya sé de qué se trata y me da risa? ¿Dizque «usufruto»? ¿Vergüenza debía darle a su patrón ser tan ignorante?

¿Se acordaba? ¿Estaban en la fonda de Eduviges? ¿Y hasta él le había preguntado?:

-¿Oye, Viges?, ¿me puedes prestar el cuarto del rincón?

-¿Los que usted quiera, don Fulgor?; ¿si quiere, ocúpenlos todos? ¿Se van a quedar a dormir aquí sus hombres?

-¿No?, ¿nada más uno? ¿Despreocúpate de nosotros y vete a dormir? ¿Nomás déjanos la llave?

-¿Pues ya le digo, don Fulgor? -¿le dijo Toribio Aldrete?-. ¿A usted ni quien le menoscabe lo hombre que es?; ¿pero me lleva la rejodida con ese hijo de la rechintola de su patrón?

¿Se acordaba? ¿Fue lo último que le oyó decir en sus cinco sentidos? ¿Después se había comportado como un collón?, ¿dando de gritos? ¿«Dizque la fuerza que yo tenía atrás. ¡Vaya!»?

–crg

EL DERECHO DE PATALEO QUE TIENEN LOS AHORCADOS

Notas de una lectura de febrero de Pedro Páramo

11 febrero 2011

17.

—M´s t_ v_ l_ h_ j_ . M´s t_ v_l_ —m_ d_j_ _ d_v_g_s Dy_d_ .

Y_ _st_b_ _lt_ l_ n_ch_. L_ l´mp_r_ qu_ _rd´_ _n _n r_nc´n c_m_nz´ _ l_ng__d_c_r; l__g_ p_rp_d_´y t_rm_n´_p_g_nd_s_.

S_nt´ q__ l_ m_j_r s_ l_v_nt_b_ y p_ns´ qu_ _r_´_ p_r _n_ n__v_ l_z. _´s_s p_s_s c_d_ v_z m´s l_j_n_s. M_ q__d´_sp_r_nd_.

P_s_d_ _n r_t_ y _l v_r q__ n_ v_lv´_, m_ l_v_nt´y_ t_mb_´n. F__ c_m_n_nd_ _ p_s_s c_rt_s, t_nt_nd_ _n l_ _sc_r_d_d, h_st_ q__ ll_g_´_ m_ c__rt_. _ll´m_ s_nt´_n _l s__l_ _ _sp_r_r _l s__ñ_.

D_rm´_ p__s_s.

_n _n_ d_ _s_s p__s_s f__ c__nd_ _´_l gr_t_. _r_ _n gr_t_ _rr_str_d_ c_m_ _l _l_r_d_ d_ _lg´n b_rr_ach_: “¡_y v_d_ n_ m_ m_r_c_s!”.

M_ _nd_r_c´ d_ pr_s_ p_rq__ c_s_ l_ _´j_nt_ _ m_s _r_j_s; p_d_ h_b_r s_d_ _n l_ c_ll_; p_r_ y_ l_ _´_q_í, _nt_d_ _ l_s p_r_d_s d_ m_ c__rt_. _l d_sp_rt_r, t_d_ _st_b_ _n s_l_nc__; s´l_ _l c__r d_ l_ p_l_ll_y _l r_m_r d_l s_l_nc_o.

N_, n_ _r_ p_s_bl_ c_lc_l_r l_ h_nd_r_ d_l s_l_nc__ q__ pr_d_j_ _q__l gr_t_. C_m_ s_ l_ t__rr_ s_ h_b__r_ v_c__d_ d_ s_ __r_. N_ng´n s_n_d_; n_ _l d_l r_s__ll_, n_ _l d_l l_t_r d_l c_r_z´n; c_m_ s_ s_ d_t_v__r_ _l m_sm_ r__d_ d_ l_ c_nc__nc__. Y c__nd_ t_rm_n´l_ p__s_ y v_lv´_ tr_nq_l_z_rm_, r_t_rn´_l gr_t_ y s_ s_g__´_y_nd_ p_r _n l_rg_ r_t_: “¡D´_nm_ __nq_ s__ _l d_r_ch_ d_ p_t_l__ q__ t__n_n l_s -h_rc_d_s!”.

_nt_nc_s _br__r_n d_ p_r _n p_r l_ p__rt_.

—¿_s _st_d, d_ñ_ _d_v_g_s? —pr_g_nt´—. ¿Q_´_s l_ q__ _st´s_c_d__nd_? _T_v_ _st_d m__d_?

—N_ m_ ll_m_ _d_v_g_s. S_y D_m__n_. S_p_ q__ _st_b_s p_r _q_´y v_n_ _ v_rt_. Q___r_ _nv_t_rt_ _ d_rm_r _ m_ c_s_. :ll´t_ndr´s d´nd_ d_sc_ns_r.

—¿D_m__an_ __sn_r_s? ¿N_ _s _st_d d_ l_s q__ v_v__r_n _n l_ M_d__ L_n_?

—_ll´v_v_. P_r _s_ h_ t_rd_d_ _n v_n_r.

—M_ m_dr_ m_ h_bl´d_ _n_ t_l D_m__n_ q__ m_ h_b´_ c__d_d_ c__nd_ n_c´. ¿D_ m_d_ q__ _st_d…?

—S´, y_ s_y. T_ c_n_zc_ d_sd_ q__ _br_st_ l_s _j_s.

—_r´c_n _st_d. _q_´n_ m_ h_n d_j_d_ _n p_z l_s gr_t_s. ¿N_ _y´l_ q__ _st_b_ p_s_nd_? C_m_ q__ _st_b_n _s_s_n_nd_ _ _lg___n. ¿N_ _c_b_ _st_d d_ _´r?

—T_l v_z s__ _lg´n _c_ q__ _st´_q_´_nc_rr_d_. _n _st_ c__rt_ _h_rc_r_n _ T_r_b__ _ldr_t_ h_c_ m_ch_ t__mp_. L__g_ c_nd_n_r_n l_ p__rt_, h_st_ q__ ´l s_ s_c_r_; p_r_ q__ s_ c__rp_ n_ _nc_ntr_r_ r_p_s_. N_ s´c´m_ h_s p_d_d_ _ntr_r, c__nd_ n_ ex_st_ ll_v_ p_r_ _br_r _st_ p__rt_.

—F__ d_ñ_ _d_v_g_s q___n _br_´. M_ d_j_ q__ _r_ _l ´n_c_ c__rt_ q__ t_n´_ d_sp_n_bl_.

—¿_d_v_g_s Dy_d_?

—_ll_.

—P_br_ _d_v_g_s. D_b_ d_ _nd_r p_n_nd_ t_d_v´_.

–crg

VIENDO SALTAR CABRAS

Notas para una lectura de febrero de Pedro Páramo

9 febrero 2011

16.

1. Había estrellas fugaces.
1.1. Las luces de Comala se apagaron.
1.2. Entonces el cielo se adueñó de la noche.

2. El padre Rentería se revolcaba en su cama sin poder dormir:
2.1. “Todo esto sucede por mi culpa—se dijo—.
2.2. El temor de ofender a quienes me sostienen.
2.2.1. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento.
2.2.2. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago.
2.3. Así ha sido hasta ahora.
2.4. Y éstas son las consecuencias.
2.5. Mi culpa.
2.5.1. He traicionado a aquellos que me quieren y que he han dado su fe y me buscan para que yo interceda por ellos para con Dios.
2.6. ¿Pero qué han logrado con su fe?
2.6.1. ¿La ganancia del cielo?
2.6.2. ¿O la purificación de sus almas?
2.6.2.1. Y para qué purifican su alma, si en el último momento…
2.7. Todavía tengo frente a mis ojos la mirada de María Dyada, que vino a pedirme que salvara a su hermana Eduviges:
2.7.1. ”—Ella sirvió siempre a sus semejantes.
2.7.2. Les dio lo que tuvo.
2.7.2.1. Hasta les dio un hijo, a todos.
2.7.2.1.1. Y se los puso enfrente para que alguien lo reconociera como suyo; pero nadie lo quiso hacer.
2.7.2.1.2. Entonces les dijo: “Es ese caso yo soy también su padre, aunque por casualidad haya sido su madre”.
2.7.2.2. Abusaron de su hospitalidad por esa bondad suya de no querer ofenderlos ni de malquistarse con ninguno.
2.7.2. “—Pero ella se suicidó.
2.7.2.1. Obró contra la mano de Dios.
2.7.3. “—No le quedaba otro camino.
2.7.3.1. Se resolvió a eso también por bondad.
2.7.4 “—Falló a última hora—eso es lo que le dije—.
2.7.4.1. En el último momento.
2.7.4.2. ¡Tantos bienes acumulados para su salvación y perderlos así de pronto!
2.7.5. “—Pero no los perdió.
2.7.5.1. Murió con muchos dolores.
2.7.5.2. Y el dolor…
2.7.5.3. Usted nos ha dicho algo acerca del dolor que ya no recuerdo.
2.7.5.4. Ella se fue por ese dolor.
2.7.5.5. Murió retorcida por la sangre que la ahogaba.
2.7.5.6. Todavía veo sus muecas y sus muecas eran los más tristes gestos que ha hecho un ser humano.
2.7.6. “—Tal vez rezando mucho.
2.7.7. “—Vamos rezando mucho, padre.
2.7.8. “—Digo tal vez, si acaso, con las misas gregorianas; pero para eso necesitamos pedir ayuda, mandar traer sacerdotes.
2.7.8.1. Y eso cuesta dinero.
2.8. Ahí estaba frente a mis ojos la mirada de María Dyada, una pobre mujer, llena de hijos.
2.8.1. “—No tengo dinero.
2.8.2. Eso usted lo sabe, padre.
2.9. “—Dejemos las cosas como están.
2.9.1. Esperemos en Dios.
2.9.2. “—Sí, padre.”

3. ¿Por qué aquella mirada se volvía valiente ante la resignación?
3.1. ¿Qué le costaba a él perdonar, cuando era tan fácil decir una palabra o dos, cien palabras si éstas fueran necesarias para salvar el alma.
3.2. ¿Qué sabía él del cielo y del infierno?
3.3. Y sin embargo, él, perdido en un pueblo sin nombre, sabía los que habían merecido el cielo.
3.4. Había un catálogo.
3.5. Comenzó a recorrer los santos del panteón católico comenzando por los del día:
3.5.1. “Santa Ninulona, virgen y mártir; Anercio, obispo; Santas Salomé viuda, Alodia o Elodia y Nulina, vírgenes; Córdula y Donato”.
3.6. Y siguió.
3.7. Ya iba siendo dominado por el sueño cuando se sentó en la cama.
3.8. “Estoy repasando una hilera de santos como si estuviera viendo saltar cabras”.

4. Salió fuera y miró el cielo.
4.1. Llovía estrellas.
4.2. Lamentó aquello porque hubiera querido ver un cielo quieto.
4.3. Oyó el canto de los gallos.
5. Sintió la envoltura de la noche cubriendo la tierra.
5.1 La tierra, “este valle de lágrimas”.

–crg